domingo, 13 de febrero de 2011

El Rolling Stone de la calle.

     Hoy, he quedado con un amigo para comer, y en una de esas me cuenta que está aprendiendo a tocar la guitarra. Qué casualidad, justo en enero me propuse aprender a tocarla. Hasta me compré cuerdas nuevas, que por cierto me costaron un pastizal. En fin, la tengo bastante olvidada... soy bastante torpe y se me agota la paciencia, y si no tengo a alguien encima soportándome y enseñándome una y otra vez la misma cosa... desisto y lo dejo.
     El caso es que veo que mi amigo tiene la guitarra en el coche, y después de comer nos dirigimos a un parque cercano. Nos sentamos en una especie de pérgola que hay en el centro y ahí empieza a tocar lo que ha aprendido. No lo hace mal. Incluso consigue sacar algunas notas de oído de alguna canción conocida.
     Al cabo de unos minutos un señor de unos cuarenta y pico, pasa a unos metros de nosotros con su guitarra eléctrica enchufada a un amplificador colgando del hombro. Se detiene sonriendo y pregunta:
"-¿Hey chaval, cómo lo llevas?"
"-Bueno, ahí voy estoy empezando."
"-¿Qué tocas?"
"(*mi amigo toca*)" Suena bien.
"-Escucha esto.... (*el guitarrista empieza a tocar*)
     En ese momento eramos la descripción gráfica de "FLIPAR EN COLORES"
Tras hacernos una demostración A-LU-CI-NAN-TE de lo que era capaz, nos cuenta un poco a qué se dedica...
En resumen, ha trabajado haciendo chapuzas aquí y allá y cuando no tiene trabajo busca alguna fiesta en alguna ciudad de España y viaja hasta allí para tocar en la calle.
"-En las fiestas es donde se mueve la pasta..."
     Nos ha contado una anécdota que no podíamos ni creer...
En agosto viajó a Ciudad Real, y se acercó a una terracita a tocar su guitarra. Unos hombres con traje le pidieron que se acercara. Se trataba de un concejal que en ese momento estaba organizado una fiesta. El concejal no daba crédito a sus ojos.. no podía creer que alguien tan bueno, estuviera tocando la guitarra en la calle. Lo invitó a su fiesta donde para la sorpresa del guitarrista se encontraban Miguel Bosé, Mago de Oz y un par de cantantes más que no recuerdo. Le pidieron que tocara, y quedaron tan asombrados que sacaron todo lo que llevaban en sus bolsillos para dárselo a este hombre. En total recogió casi doscientos euros. Y para colmo, el concejal le pidió que tocara en la fiesta. Cobró cuatrocientos cincuenta euros la media hora y compartió escenario con Mago de Oz.
Obviamente el concejal le ofreció trabajo, que el pobre guitarrista no pudo aceptar ya que su mujer y sus dos hijos viven en Valencia, pero ya sabe que en Ciudad Real nunca le faltará trabajo.

     Se ofreció a afinarle la guitarra a mi amigo, y nos propuso vernos el fin de semana que viene, o el siguiente para enseñarnos algunos truquillos. Incluso le prometió a mi amigo que le regalaría unas buenas cuerdas de guitarra española, ya que él no las usaba.


Esto es un hombre humilde y con talento no reconocido por la sociedad...




                                                                                                                          ... y lo demás, son tonterías.

martes, 8 de febrero de 2011

Mi primer Allanamiento de Morada.

     La Señora Madre limpia casas.
Limpia pisos, apartamentos, lofts. Casas en general.
Hace unos meses que cumplió 48 años, y hoy a tenido su primera semi-baja.

     Me ha llamado por teléfono a una hora que para mí todavía era temprana:
"-Hija... ¿estás haciendo algo importante?"..."Estoy limpiando en una casa a tan solo 10 minutos de casa de El Señor Padre, ¿crees que podrías venir y echarme una mano?"
Obviamente si decía que no, La señora Madre no me lo habría perdonado nunca. Y más vale no enfadar a La Señora Madre...
     Una vez en veo el edificio la llamo y baja ella, un poco mosqueada porque no he encontrado el patio correcto. (teniendo en cuenta que es un edificio totalmente acristalado y de forma casi ovalada, con cinco o seis patios sin número a su alrededor, no consigo entender porqué está molesta).
Cuando salgo del ascensor, me da la impresión de estar en un hotel. Un pasillo infinito, tonos dorados, muchas luces, mil puertas... Entramos y La Señora Madre me explica un poco cómo está organizada la casa.
"-Aquí está el cuarto de la plancha... aquí un despacho... su habitación... un baño... otro... la cocina... el salón... y el balcón, que en realidad es terraza y da la vuelta a la casa. Puedes entrar por la cocina y desde fuera entrar a la habitación."
Sigo sin entender qué pinto yo ahí.
Al instante, La señora madre me da una mopa y un líquido en spray que huele a limón rancio.
"-... Debes hacerlo tú... me ha dado un ataque de ciática y sólo puedo planchar..."
En ese momento no encuentro nada más que decir...en mi cabeza una sola palabra me taladra el cerebro: MUERTE!
     Todo esto es muy raro, me pongo a pasar la dichosa mopa por el parquet y todas las pelusillas empiezan a pegarse a ella. No puedo evitar mirar a mi alrededor. A penas hay muebles, las paredes están mal pintadas todo da un poquito de asquillo. Hay alguna foto colgada en la pared...
Conozco la historia de este hombre. Viaja mucho, vive solo, sale con una mujer divorciada que tiene dos hijos. Parece un hombre responsable, que se implica mucho en su trabajo. Y cuando entro en el baño me queda claro que a lo mejor se implica en el trabajo pero lo que vienen siendo las tareas del hogar las tiene claramente olvidadas...
La cocina da pena. Abro la nevera ya que empiezo a dudar que el olor a rancio provenga del spray de limón.
Para mi sorpresa solo encuentro una caja de huevos sin abrir, un montón de yogures, y tres o cuatro bolsas de ensaladas variadas bastante pasaditas.... (¿este hombre vive aquí en serio? ¿todos los días? ¿y qué come?)
Sin querer veo encima de la nevera unos treinta o cuarenta botes que por lo que he podido leer en las etiquetas, son unos polvos marrones asquerosos que mezclados con no sé qué líquido se transforman en un potingue repugnante (¡que huele a rancio!), un menú completo de proteínas.
Buscando el armario de los vasos, me encuentro con una infinidad de botecitos de vitaminas.
Salgo de la cocina horrorizada y me dirijo al cuarto de baño, donde no me sorprende encontrar un paquete de pastillas para CAGAR en el que tan solo quedan un par.

Definitivamente este hombre tiene un problema alimenticio.

Cierro los ojos, paso la mopa, casi me cargo una lámpara, paso la escoba, paso el mocho, hago la cama, friego y me largo de allí.

No sé muy bien si definir este mal rato como "Allanamiento de morada" o "Violación de la intimidad doméstica"